Hospital La Fe, Valencia- Los cirujanos pediátricos atienden unos 60 casos anuales de niños con cuerpos extraños alojados en los pulmones. Han visto de todo: muelles de bolígrafo, pins clavados en el esófago, muelles de pinza, piedras entre otras cosas. Pero lo más habitual son los frutos secos. Los accidentes domésticos, en especial los atragantamientos, se han convertido en la segunda causa de muerte en menores de 3 años sólo por detrás de los accidentes de tráfico.
Los especialistas aseguran que es muy peligroso ofrecer pipas, quicos, almendras u otros frutos secos a los pequeños puesto que todavía
no tienen la glotis madura y no pueden distinguir si se lo han tragado o no. El procedimiento para extraerlo es complejo y requiere una anestesia general, además de parar la respiración del paciente para acceder a la traquea y los bronquios.
Para evitar disgustos los cirujanos pediátricos de La Fe reclaman a las autoridades sanitarias que obliguen a los fabricantes a incorporar en los paquetes y envases de frutos secos una indicación similar a la de los juguetes sobre la peligrosidad de estos productos en los menores de 3 años. Recomiendan respetar la regla del tres: no dar objetos de menos de 3 centímetros a niños de menos de 3 años.
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