El servicio de Cirugía Vascular del Hospital Clínico de Valladolid ha realizado con éxito el primer implante en España de un novedoso soporte metálico que permite tratar enfermedades arteriales, con un procedimiento mínimamente invasivo que reduce los riesgos de sufrir una embolia cerebral en la intervención. .
Según han explicado hoy fuentes de la Administración autonómica en un comunicado de prensa, la intervención la ha dirigido el doctor Carlos Vaquero, jefe de Cirugía Vascular del Hospital Clínico Universitario de Valladolid y con amplia experiencia en el tratamiento de las enfermedades arteriales.
Se trata del primer implante de un nuevo modelo de "stent carotídeo" llevado a cabo por un servicio de Cirugía Vascular en España.
Este procedimiento, mínimamente invasivo, se realiza para el tratamiento de la estenosis carotídea, un estrechamiento de las arterias que llevan sangre al cerebro y es
causa frecuente del ictus.
El tratamiento habitual para la estenosis carotídea es la cirugía, lo que en algunos pacientes con alto riesgo quirúrgico, personas ancianas o con las arterias especialmente dañadas, comporta demasiado riesgo.
"A estos pacientes se les puede ofrecer como tratamiento el stenting carotídeo, que consiste en la colocación de un stent o soporte metálico de la lesión, para ampliar la luz del vaso, en la arteria carótida y que puede hacerse de dos maneras: a través de la ingle o introduciendo el stent por una pequeña incisión de dos centímetros en el cuello", ha explicado el doctor Carlos Vaquero en el comunicado.
El más reciente modelo de este tipo de "stents", que es el que se ha implantado en Valladolid, trata la arteria carótida del paciente con el objetivo de que el enfermo tenga una menor incidencia de sufrir un accidente cerebrovascular.
"Lo novedoso de este stent es que tiene un diseño que revoluciona lo que había hasta ahora en el mercado, con un formato de lámina abierta de nitinol, que le confiere unas características de navegabilidad, flexibilidad y adaptabilidad superiores", según las mismas fuentes.
Esto, combinado con el diseño de la celda cerrada que le aporta una seguridad excepcional a la hora de contener la placa de ateroma, minimiza el riesgo de que pueda salir a través de esas celdas y llegar al cerebro creando una embolia cerebral.
Los pacientes candidatos para este implante son los que tienen serios cierres de la luz en las arterias carótidas por la placa de ateroma, o que hayan tenido accidentes leves, conocidos como ataques isquémicos transitorios, que se pudieron haber manifestado como falta de sensibilidad o movilidad de un brazo o una pierna, pérdida de la visión o imposibilidad para articular palabras o expresarse.
"Este procedimiento permite tratar a pacientes de alto riesgo quirúrgico, con una técnica mínimamente invasiva que prácticamente no necesita ingreso", ha argumentado el doctor Vaquero.
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