El cáncer puede recurrir a una desconcertante serie de trucos genéticos para abrirse paso. Investigadores de la Universidad Yale en Estados Unidos, han descubierto que los tumores pueden ser dependientes a la expresión de unos genes específicos (microARNs) que les permite adaptarse y proliferar.
Los microARNs son una clase de genes recientemente descubiertos con características muy peculiares. En primer lugar no están constituidos por proteínas, como casi todos los agentes reguladores conocidos hasta hace poco en la célula, sino de ARN, unas moléculas de características parecidas al ADN e indispensables en los procesos
biológicos.
Además, aunque son de un tamaño minúsculo (de ahí que se llamen microARNs) son capaces de regular la creación de otros productos en la célula, por lo que su correcta función es imprescindible para el devenir de las células.
El estudio, que tiene como primer autor al científico granadino, Dr. Pedro Medina Vico se ha publicado recientemente en la revista más prestigiosa del campo, Nature. En este trabajo los autores estudiaron la acción de uno de estos microARNs, lamado microARN-21, desarrollando en el laboratorio ratones modificados genéticamente que expresaban dicho gen a voluntad.
Los ratones creados desarrollaban tumores cuyo mantenimiento dependían de la expresión de este gen, por lo que los tumores desaparecían cuando los científicos lo inactivaban. Este hallazgo podría ser de gran utilidad clínica, ya que los autores ponen de manifiesto la importancia de estos genes en el desarrollo tumoral, pudiendo ser el objeto de futuras terapias anticancerígenas.
El científico Pedro Medina, un granadino de 32 años, reconocido anteriormente con el premio de la Real Academia de Doctores de España y el premio Nacional de Oncología y trabaja desde el año 2007 en la Prestigiosa Universidad de Yale. “Me gustaría volver un día a España y poder trabajar con garantías, pero la ciencia necesita de un apoyo estable y comprometido que no se encuentra usualmente. Desgraciadamente muchos científicos españoles, se cansan de esperar un buen momento para volver y acaban estableciéndose en Estados Unidos, un país donde existe tradicionalmente más apoyo para los científicos”.
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