«El Rey está en muy buenas manos», comentó ayer el presidente de la Generalitat, José Montilla, al conocer el ingreso de don Juan Carlos en el hospital Clínico Universitario de Barcelona. Le faltó decir que «en las mejores». Y es que el doctor Laureano Molins López-Rodó, que ayer dirigió la intervención, es un cirujano de reconocido prestigio en todo el mundo.
Formado en numerosos centros americanos, entre los que destaca el hospital General de Massachusett, vinculado a la universidad de Harvard, este médico catalán que también ejerce la docencia, se ha convertido en todo un referente de la cirugía pulmonar mínimamente invasiva, como la practicada ayer al Monarca. Al Rey y a Joan Manuel Serrat, a quien intervino también de un nódulo pulmonar, el pasado 11 de marzo, en la clínica Quirón de la Ciudad Condal.
El equipo médico que atendió al Rey, comandado por el cirujano Laureano Molins, aseguró que gracias a que todo ha salido a pedir de boca y no va a ser preciso imponerle tratamiento posterior alguno, lo único que van a recetar a don Juan Carlos es que deje de fumar. De hecho, el cirujano desveló que ya le prohibieron por su bien este hábito el pasado 28 de abril, nada más detectar el tumor en su pulmón derecho. En ese momento no sabían aún si el nódulo descubierto era cancerígeno o no y optaron por la precaución. Pese a que el sábado el cáncer pudo ser descartado, la recomendación médica al Rey se mantiene y los doctores le han pedido que deje los puros.
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